Muchos pasan semanas decorando cuidadosamente para las fiestas, sólo para empacarlo todo en enero. Pero, ¿qué pasaría si pudieras mantener viva la calidez y el brillo de la decoración festiva durante toda la temporada de invierno?
Con unos simples ajustes, puede hacer que sus decoraciones duren mucho más allá de la tradicional ventana navideña, pasando de ser alegre y brillante a acogedora y serena. Dos diseñadores de interiores comparten sus estrategias para maximizar la decoración de temporada sin sentirse atrapados en el ciclo de diciembre.
La clave: editar, no eliminar
El primer paso no es desmantelar todo el 26 de diciembre, sino perfeccionarlo. Wendy Glaister, directora ejecutiva de Wendy Glaister Interiors, recomienda inmediatamente después de las vacaciones, eliminar los artículos abiertamente festivos y conservar los elementos que evoquen la comodidad del invierno.
“El objetivo es un hogar sereno y confortable, no uno desnudo”, explica Glaister. Esto significa que las figuras de Papá Noel se guardan, pero las texturas cálidas y las luces sutiles permanecen en su lugar.
Adopte elementos inspirados en la naturaleza
Si bien la vegetación fresca de las fiestas no durará, los materiales naturales son perfectos para ampliar la estética. Andrea Sinkin Jaffe, propietaria de Andrea Sinkin Design, sugiere utilizar ramas en jarrones, cuencos con piñas o incluso troncos y cítricos.
“Estos aportan una apariencia tranquila y natural que se adapta perfectamente al invierno”, señala Jaffe. A diferencia de los bastones de caramelo, estos elementos siguen siendo relevantes incluso en febrero.
Cíñete a las luces blancas
Las luces de colores son divertidas pero limitan la flexibilidad de la decoración. Las luces blancas, sin embargo, crean un brillo mágico invernal sin estar vinculadas a una festividad específica.
“Las luces blancas dan una sensación de calidez sin tener un tema abiertamente navideño”, dice Jaffe, usándolas tanto en interiores como en exteriores.
Simplifica tu paleta de colores
Después de las fiestas, elimine los colores fuertemente asociados con la Navidad, como el rojo y el verde, por ejemplo. En cambio, concéntrese en neutros más suaves como blancos cálidos, grises pardos y grises ahumados combinados con tonos de madera natural.
“Estos colores dan una sensación de calma y restauración”, explica Glaister. El negro también combina bien, ya que las cintas o lazos de terciopelo lucen elegantes en invierno sin gritar “vacaciones”.
Añade brillo sutil, no purpurina
El brillo de las fiestas no tiene por qué terminar en diciembre. En lugar de brillantina, céntrate en materiales que reflejen la luz de una forma más sutil.
“Las bolas de discoteca, los espejos, los detalles en latón, mármol o vidrio crean elegancia sin parecer kitsch”, aconseja Glaister. Esto mantiene el brillo sin la asociación estacional.
Priorice la iluminación acogedora
El cálido brillo de las luces navideñas se puede conservar superponiéndolos con otras fuentes: lámparas de mesa, apliques y velas. La iluminación cálida y regulable crea comodidad instantánea sin sentirse estrictamente festivo.
Capa de texturas cálidas
Las acogedoras mantas y los detalles de lana son bienvenidos durante todo el invierno, no solo durante las vacaciones. Estos elementos crean un refugio contra el frío y hacen que su decoración resulte acogedora durante todo el año.
La clave para una decoración invernal duradera es la sutileza: elementos inspirados en la naturaleza, colores neutros y una iluminación acogedora crean una atmósfera cálida y acogedora, independientemente del mes.
Al realizar estos ajustes, podrá disfrutar de una casa perfectamente decorada durante toda la temporada de invierno, evitando la transición abrupta de la alegría festiva a las paredes desnudas.






























