Los costos ocultos de la sal para carreteras: cuando demasiada hace más daño que bien

12

La sal deshielo, comúnmente conocida como “sal de carretera”, es un tratamiento estándar de invierno para superficies heladas, pero su uso excesivo presenta una variedad de problemas más allá del simple hecho de costar más dinero. Si bien el instinto es aplicarla generosamente, los expertos advierten que el uso excesivo de sal puede dañar la infraestructura, corroer los vehículos y dañar el medio ambiente.

Signos visibles de uso excesivo: residuos salados

Un claro indicador de que se ha aplicado demasiada sal es el residuo visible que queda después de que el hielo se derrite. La sal en polvo que queda en las superficies sugiere que se podría haber usado menos cantidad de manera efectiva. Según Chrissie Handley, experta en soluciones de deshielo de Online Rock Salt, la moderación es clave. Es fácil asumir que más sal equivale a mejores resultados, pero no siempre es así.

Corrosión y degradación de metales

La sal deshielo es notoriamente dañina para el metal. Los automóviles, la infraestructura y cualquier componente metálico expuesto son vulnerables al óxido y la corrosión debido a una exposición prolongada. Como señala Andrew Bates, director de operaciones de Bates Electric, la acumulación de sal puede causar cortocircuitos y acortar significativamente la vida útil de equipos costosos. No se trata solo de estética; es una cuestión financiera. Reemplazar piezas corroídas prematuramente se acumula con el tiempo.

Daño al hormigón: de grietas a deterioro interno

El daño se extiende más allá del metal. La sal deshielo acelera los ciclos de congelación y descongelación, lo que provoca que el hormigón y el asfalto se agrieten. Handley advierte que el uso frecuente de sal agrava este problema.

El problema no es sólo superficial; la salmuera penetra el hormigón, se vuelve a congelar y provoca expansión, lo que provoca microfracturas. En casos severos, incluso las barras de refuerzo dentro del concreto pueden oxidarse. El concreto fresco es especialmente susceptible a este tipo de daño porque no ha tenido tiempo de curarse y endurecerse por completo. La sal reacciona químicamente con el hidróxido de calcio del hormigón, expandiéndose y creando debilidades ocultas.

Impacto ambiental: ¿adónde va toda esa sal?

A menudo se pasan por alto las consecuencias medioambientales. El exceso de sal de deshielo no desaparece: llega a los cursos de agua, impactando los ecosistemas. Si bien las lluvias acaban eliminando la sal, su destino es impredecible y las altas concentraciones en determinadas zonas pueden suponer una grave amenaza para el medio ambiente.

Los efectos a largo plazo del uso generalizado de sal no se comprenden completamente, pero está claro que es necesario un enfoque más mesurado.

En conclusión, utilizar sal para descongelar con moderación no se trata sólo de ahorrar dinero; se trata de proteger la infraestructura, prolongar la vida útil de los vehículos y minimizar el daño ambiental. Los costos ocultos del uso excesivo superan con creces los beneficios percibidos de la aplicación excesiva.