Las salas de estar son espacios personales. Deben sentirse como tú, no como una sala de exposición.
Sin embargo, incluso los diseñadores de interiores profesionales cometen errores. En ocasiones compran piezas para sus propias casas. Otras veces, cometen errores para los clientes. Sucede.
Pero aquí está la buena noticia: no es necesario cometer los mismos errores. Hablamos con tres diseñadores que hablaron sobre sus mayores arrepentimientos en la sala de estar. Desde sofás blancos hasta texturas ásperas, comparten exactamente qué evitar.
Esta guía le ayudará a evitar las pesadillas de la limpieza y los asientos incómodos. Esto es lo que debe buscar y lo que debe ignorar.
El encanto y la agonía del sofá blanco
Jennifer Sucher, fundadora de Sucher Studios, compró un sofá blanco hace siete años. En ese momento, parecía una elección audaz y elegante. Tenía una base de madera fresca y una forma interesante.
Ella estaba equivocada.
La tela no era duradera. El material con apariencia de lino se pelaba constantemente. Las manchas aparecieron inevitablemente.
“Elegir la pieza más grande del espacio para que pareciera blanca fue completamente un error”, dice Sucher. “No decía nada… y simplemente parecía un lienzo en blanco”.
El blanco requiere mucho mantenimiento. Domina visualmente una habitación. En lugar de añadir estilo, a menudo parece un agujero vacío esperando nuevas almohadas. Cada trimestre, Sucher tenía que cambiarlos. Eso es mucho trabajo para un sofá que no ofrece valor a largo plazo.
No permita que la moda anule la practicidad. Si quieres un look claro, prueba con un gris claro. O invierta en telas de alto rendimiento que realmente repelan la suciedad. Un sofá blanco requiere un nivel de devoción para el que la mayoría de nosotros simplemente no tenemos tiempo.
Deje de comprar alfombras para áreas pequeñas
Paige Loperfido, fundadora de Decor & More Design Studio, dice que este error cuesta dinero y dinero.
Una alfombra demasiado pequeña hace más que parecer barata. Rompe el espacio. Hace que una habitación se sienta desconectada y estrecha.
¿Cómo lo arreglas? Utilice la “regla de las dos piernas”.
“En caso de duda, elige siempre la talla más grande”.
Asegúrese de que al menos las patas delanteras de su sofá y sillas descansen sobre la alfombra. Si tus muebles flotan en medio de la madera, es que elegiste el tamaño equivocado.
Comprar una alfombra más grande rara vez es un error. Comprar uno demasiado pequeño te obliga a reemplazarlo. Eso significa pagar el envío, la manipulación y dos juegos de alfombras. Simplemente empieza en grande. Ancla los muebles y hace que la habitación parezca intencionada.
La trampa de la almohada
Los cojines parecen pequeños. Son baratos. Fácil de reemplazar.
Equivocado.
Loperfido advierte que tomar atajos aquí resulta contraproducente rápidamente. Las inserciones baratas pierden su forma en unas semanas. La pastilla cubre. La habitación parece hundida y cansada.
Los estás tocando. Sentado cerca de ellos. Deberían sentirse bien.
Opte por tejidos de alta calidad. Elija inserciones que mantengan su forma. Unas cuantas almohadas excelentes son mejores que doce baratas. Este es un detalle donde se nota la calidad.
La trampa de la textura: apariencia versus sensación
Tracy Morris, fundadora de Tracy MorrisDesign, cayó en la trampa de “mirar por encima de sentir”.
Compró un sofá de una tela que lucía espectacular. Tenía textura. Tenía profundidad. Pero fue áspero.
“Los muebles hermosos aún tienen que ser agradables para vivir con ellos todos los días”.
Morris ignoró su instinto. Se centró en el impacto visual, no en la experiencia táctil. Ahora evita el sofá.
¿Por qué comprar una pieza que odias tocar?
Siempre prueba la textura. Si no estás seguro, llévate una muestra de tela a casa. Siéntate en ello. Lea en él. Acuéstate si es necesario. Si irrita tu piel, no mejorará. Sólo empeorará.
La prueba “Sit and Fit” para sillas
Morris se arrepiente por segunda vez. Una silla de lectura.
Fue hermoso en la sala de exposición. Fue una compra impulsiva. Pero cuando se sentó, quedó inutilizable.
La espalda era demasiado baja. No ofreció ningún apoyo. Ella no podía relajarse.
Esta es la prueba de “sentarse y ponerse en forma”. Mucha gente juzga los muebles por su perfil. Estar frente a una silla no te dice nada sobre la comodidad. Necesitas sentarte en él.
¿Apoya tu espalda? ¿La profundidad es adecuada para tus piernas? ¿Puedes quedarte allí una hora? Si la respuesta es no, aléjate. Ningún esquema de diseño vale una hora de dolor de espalda.
El resultado final
Los muebles de salón son una inversión. No sólo en dinero, sino en la vida diaria.
Evite los sofás blancos si desea un bajo mantenimiento.
Elija alfombras lo suficientemente grandes como para anclar sus asientos.
Evite las almohadas baratas.
Prioriza la textura sobre solo la apariencia.
Siéntate en sillas antes de comprarlas.
Estas reglas no tratan de limitar el estilo. Se trata de garantizar que usted realmente utilice el espacio. Al fin y al cabo, el salón es para vivir.






























